El Anillo Atlante
Origen
 
 

En 1860 se emprendió una importante excavación arqueológica en el Valle de los Reyes, Egipto. A cargo de la misma se desempeñó el Marqués de Agrián, egiptólogo de origen francés, de trayectoria conocida por sus investigaciones sobre los faraones. Valle de los Reyes, Egipto, donde fue encontrado el anillo atlante
Durante las excavaciones, Agrián dio con la tumba de un sacerdote egipcio. Si bien la mayor parte de los mausoleos egipcios no resistieron el saqueo sistemático, a lo largo de los siglos la tumba de este sacerdote no había sido ultrajada, conservándose con sus sellos intactos.
Entre los objetos encontrados en la tumba estaba un extraño anillo esculpido en gres (variedad de roca construida por granos de arena fina y arcilla de Assouan) y tallado con extrañas formas, perforaciones y puntos. Según sus investigaciones, el Marqués de Agrian sostuvo que provenía de la legendaria ciudad de Atlantis.
Este anillo pasó a propiedad del radiestesista francés André de Bélizal, quien lo estudió en profundidad realizando numerosos experimentos durante muchos años. Fruto de ello escribió los libros Ensayo de Radiestesia Vibratoria y Física microvibratoria y fuerzas invisibles. A través de la radiestesia y múltiples experimentaciones, Bélizal encontró que la forma geométrica grabada en el anillo, sus proporciones y su distribución, es lo que le profería facultades especiales.

El 5 de noviembre de 1922, en el Valle de los Reyes, el arqueólogo inglés Howard Carter, encontraba la más famosa tumba real, la del faraón Tutankamon.
A la entrada de la tumba los sacerdotes egipcios habían dejado esta inscripción: «la muerte rozará con sus alas a quien toque al faraón». En otras palabras, se había consagrado una protección psíquica para castigar a los violadores de la paz del faraón, la llamada «maldición del faraón».
La única persona que sobrevivió a una racha de extrañas muertes entre los exploradores, fue el más «culpable», Howard Carter, quien falleció en su cama, a los 66 años, casi 17 años después del haber profanado la tumba de Tutankamon.
¿Qué protección especial tuvo Carter? La respuesta ha sido dada por Roger de Lafforest (L’ art et la Cience de la chance, Editorial Robert Laffont, 1968):

Un diplomático belga destinado en El Cairo antes de la guerra, y que fue amigo de Carter, supo por boca del mismo, que él estaba en posesión de una coraza definitiva contra todas las desgracias que los más poderosos magos o brujas pudieran desearle. Tan excepcional protección la había encontrado Carter en una de las tumbas del Valle de los Reyes, al principio de su carrera como egiptólogo. Se trataba de la tumba de un sacerdote llamado Jua, donde los cuerpos de éste y de su esposa habían aparecido en perfecto estado de conservación.

Esta historia le fue referida a Roger Laforest por el diplomático belga amigo de Carter. El anillo era igual al que fue llevado a Francia en 1860 por el marqués de Agrain, en cuya casa tuvo ocasión Roger Laforest de estudiarlo detalladamente y de comprobar sus propiedades mediante experiencias repetidas. Sobre el anillo dice este autor:

Las propiedades de este anillo son extraordinarias en tres campos: protección, curación e intuición.

También sobre las excepcionales cualidades de este anillo escribe Jacques La maya en su libro La Medicine de L´habitat (Editions Dangles, 1984):

Una rejilla que no deja pasar nada. Un estudio del llamado anillo atlante según las reglas de la investigación morfológica, permite afirmar que este instrumento emite radiaciones neutralizantes, necesarias y suficientes, para cumplir el seudo-milagro de conseguir la inmunidad vibratoria que regula el destino del ser humano.
Proporciona un equilibrio y una protección absolutas, que constituyen una barrera eficaz contra toda clase de ataque astral. Se puede usar en cualquier dedo de la mano y llevarlo como colgante; otra forma es mantenerlo en casa colocado en un cuarto o habitación donde se haga vida en común.
Howard Carter y el sarcófago de Tutankamon
Su particular diseño le confiere al anillo atlante increíbles propiedades de protección. Crea una barrera protectora contra las energías indeseables.
Utilizando radiestesia se pueden medir las características del anillo o dije atlante. Es posible observar su poder protector y la energía eliminadora de vibraciones indeseables.
Los materiales con los que se fabrica tienen una importancia relativa, pues producen solamente un efecto secundario. Sin embargo, para portarse como joyas tanto el anillo como el dije se fabrican con metales preciosos.
El anillo atlante protege de las vibraciones negativas de cualquier tipo, tanto de los maleficios, encantamientos, maldiciones y sortilegios, como de las perturbaciones vibratorias peligrosas de la naturaleza. Entre estas se encuentran los terremotos y las ondas magnéticas negativas provenientes de la tierra (geopatías), originadas por el campo eléctrico que se forma por el rozamiento de corrientes de agua subterráneas que circulan debajo de algunas casas, escuelas y oficinas, con las cuáles se altera permanentemente la salud, capacidad y felicidad de sus ocupantes. Esta pieza esotérica también protege de accidentes.
Se agudiza su premonición o sexto sentido, lo que les permite conocer lo que sucede, sin necesidad de tener información previa ni de razonar.
Se incrementa su facultad de enviar y recibir mensajes mentales, o dicho en otra forma, aumenta su capacidad telepática.
Por otra parte, se ha continuando investigando sobre la influencia de éstos símbolos en los seres humanos y últimamente se ha encontrado que muchas personas —no todas— también desarrollan la cualidad de conocer anticipadamente los sucesos.

 
 
 

En venta en Convivir: Avenida Santa Fe 1140, Loc. 13 y 15. Buenos Aires.
Tel. (011) 4815-5240 convivir@centroconvivir.com.ar - Envíos al interior